BIBLIOGRAFÍA DEL TALLER
- POR QUÉ Y PARA QUIÉN ESCRIBIR? Emilio González Martínez
- EL VERDADERO VIAJE | Miguel Oscar Menassa
- EL PODER DE LA PALABRA Aldo Pellegrini
- LA SELVA Cesare Pavesse
- SE LLAMA POESÍA A TODO AQUELLO QUE CIERRA LA PUERT...
- EL POETA Y LA FANTASIA Sigmund Freud
- CONTENIDOS LINGÜÍSTICOS
- La clasificación clásica de género literario
SELECCIÓN DE IDIOMA
jueves
domingo
tareas 2 de junio de 2022
Poema:
sombra y luz en mi lengua
sobre la delgada línea que serpenteaba el horizonte
se encontraba la delicada carne faríngea
furiosa de gritar lo que aún no callaba
obnubilada, fatua, inhóspita y resplandeciente
estaba la lengua apretada entre un puñado de dientes,
la víbora se desplegaba ensordeciendo la voz interior, tapando
las orejas
Empezaba a calentar el último rayo de sol que le quedaba
a esa la ventana de verdes alimonados
Gritad, gritad, gritad, ábrete a la luz, y a la sombra de aquel
mediodía aromado
Y la lengua cansada de estar apretada entre esa cárcel tenue
danza con el cuello hacia un sinfín de pequeños movimientos
que arman y desarman la caratula de lo nobiliario
reinando van los desteñidos colores de las sábanas
que esconden y embarran todo el trabajo de las miradas
penetrantes
y si las dudas fueran vanas, nace de un disonante brasmido la
luz de mi garganta
desgarrada entre luces y sombras
canta la danza de su oscuro encierro de palabras
y entona un luminoso rato de sonidos que solo la lengua sabe.
Carta
Petición a una personalidad alta, para solicitar un
premio para un poeta
3 de Mayo de 2022 San
Carlos de Bariloche- Furilofche
Apreciado y admirado Escritor de Nuestra América:
Por
medio de la presente carta, tengo el placer de escribirle para relatar desde mi
lugar de ciudadana, y pobladora de éste lugar, los logros que ha realizado
durante los últimos 25 años la señora poeta Lara Lock. Las pasiones y las
labores tienen el placer de unirse en la personalidad de ésta noble y humilde
poeta. Ella no sólo se destaca por su compromiso con la enseñanza de Cultura
General para cualquier ser viviente que se cruce por su senda, sino también por
trabajar como nadie en el recitado de poesía, y en su difusión para oídos que
necesitan escuchar. Los grandes de los grandes se enorgullecen de sus actos en
ésta ciudad, y también ovacionan su reconocimiento como una portadora de poesía
en su vida, y en todo su aliento.
Entre las grandes poesías que Lara escribe le
recomiendo vuelva a deleitarse con Ojos rubí, y El rayo que tienen tus pasos.
De éste modo podrá reconocer por sí mismo el trazo que tienen sus palabras y
también el gran legado que deja su poesía al pintar de metáforas épocales con
todo su caudal expresivo.
Sin más que estos motivos, a través de los cuales
puede encontrar su nombre en periódicos y ver todo su recorrido, me despido
pidiendo que se otorgue a Lara el Premio a Poeta Emblematica de La Paz, del
corriente año.
Lo saluda muy cordialmente:
Cielo Paz
Doctora en
Literatura y Profesora adjunta de la Universidad de las Artes Bariloche.
historia: DE UNA MUJER MALTRATADA
Miraba las plantas desolada, después de los
portazos y golpazos que le había dado su padre. Le había clavado con odio
palabras que le dolían, no podía asimilar la idea de ser una inútil que solo
perdía su tiempo, y que se le iba la vida detrás de una estupida computadora.
Tampoco la idea de ser un payaso impresentable para la sociedad, y mucho menos
la patada en el medio de la espalda que recibió cuando ella estaba sentada en
el suelo de la cocina, sentada como china y tomando su té verde de las 11 de la
mañana. Ella pensaba y recordaba, mientras lloraba desparramada en plena luz
del sol, recordaba la Historia de Margarita. Una historia que conoció en el
campo cuando fue a hacer las entrevistas de su investigación, le habían contado
sobre la historia de una mujer que fue usada como objeto de la arqueología, un
objeto viviente que estaba expuesto en las vitrinas del Museo, enfrente de los
esqueletos de rinocerontes y al lado de cuerpos embalsamados de gorilas y monos.
Algún tiempo atrás, Margarita había recibido
ese peinado con el que murió, esas trenzas gruesas y un gran poncho de guardas
blancas en los bordes. El peinado lo había hecho su abuela. Ya habrían pasado
cerca de unos 4 años desde que estaba así vestida, y con el pelo amarrado. Los
trabajos forzados, ser un objeto del Museo, donde la esclavitud se reluce en
plena organización política de la naciente nación argentina. Ella no tenía más
que la libertad de beber agua, recibía pan de vez en cuando. Había enflaquecido
mucho al cabo de ese tiempo, su cuerpo se limitaba a un puñado de huesos envueltos
en fina piel, y casi se asemejaba con su curvatura de la espalda a la forma de
un simio, una curva redondeada hacia abajo y la cabeza metida en su pecho con
ojos muy grandes.
Lucía
muy desgastada su piel, que llevaba días sin dar el paseo por la ciudad, al
cual la llevaban los guardias del Museo, con cadenas y descalza. Así en ese envoltorio de salvaje, tuvo que
vivir sus últimos días Margarita. ¿qué quedó de la linda muchacha de diez y
ocho años con cabellos largos y sedosos? Tropachún tuvo que acostumbrarse a su
nuevo nombre Margarita, y a ir muriendo lento y de a poco, tres años de agonía
que se vivían como eternos.
Los días pasaban y pasaban dentro de esa
casa, las ventanas daban a la calle y los autos jamás cesaban. Entre medio de
los ruidos de la televisión y la urbanidad aparece una lima para las uñas que
estaba muy desgastada. Susana se había dado cuenta que sus pies estaban resecos
con callos y uñas, se acuerda del maltrato que ella misma hacía en su cuerpo.
PARA LAS TAREAS DE NATALIA Y LA DE TODOS
«Todos tenemos dos vidas. La segunda empieza cuando nos damos cuenta de
que tenemos solamente una». Confucio, pensador chino (551 a. C. – 479
a. C.)
viernes
CARTA: A un niño
Querido niño Leo:
Hace tiempo nosé sobre vos, te recuerdo con mucho amor, y a nuestros juegos. El gracioso embudo rojo que usabamos como sombrero, y ¡la música que componíamos con guitarra y tambor! También solíamos jugar con Rafa, el perro de orejas pintadas color oro. Corríamos por el largo pasillo de cemento, al sol del otoño, y tu papá se veía por la ventana cómo dedicaba sus manos al trabajo de alfarero.
El perro no
paraba de girar y morderse la pata, a veces lo llevabamos a la plaza, y vos con tu sweter de alpaca color marron me agarrabas de la mano mientras la sonrisa se salía de tu cara. ¿Quién serás ahora querido niñito? ¿como estarán tus ganas de un licuado de banana? ¿a dónde irá tu mirada y tus risotadas?
HISTORIA: Me enamoré de un terrorista
Tenía la edad de veinteaños cuando frecuentaba ese sitio de tragos de colores y una mesa con banquetas altas que daban hacia la calle. Al lado si tenías suerte podía sentarse algún extranjero con quien intentar conversar de algo. Varias veces me había pasado encontrarme con hermosos chicos franceses que también hablaban español y que luego quedabas en un chat de couchsurfing yahoo o Hotmail. Para después tener una cita si alcanzaba el tiempo de su estadía. Ese día los animos eran salir por uno de esos tragos sabor maracuyá, y luego ir a escuchar una banda de rock con mi amiga que salía tarde de trabajar. Pero todo cambio de rumbo cuando al lado mío se sentó un morocho con un piercing en la nariz, tatuajes y el pelo lacio. Comenzó a mirarme y al cabo de unos minutos no tuvo verguenza de hablarme, su idioma era desconocido, no era portugués ni francés. Luego entendí que hablaba en chino mandarín y que intentaba hablar español. Al cabo de unas palabras, ya cada uno tenía su trago en la mano y surgió el brindis con este desconocido, que solo andaba. Mencionó estar descansando y planeando un gran viaje. El viaje era para obtener la paz me dijo, y se interesaba en conversar sobre ésta ciudad, y sobre sus grandes lagos, siempre comparando con otros lugares donde las riquezas naturales eran escazas. También se refirio a la minería como algo que le interesaba, pero cuando empezamos a hablar sobre las grandes desigualdades sociales, tenia una seriedad y una fuerza que cambió el humor de la velada. Pensaba que todo lo que las naciones acaparaban cortaba la libertad humana, y ponía una espada en las garras. Luchar era todo lo que estaba en su mirada, luchar como en la guerra, esa era su precisa forma de entender la historia, todavía no estaba acabada, y se podía invadir las naciones ya avanzadas. Se enojaba al referirse a estas tematicas, pero la música que sonaba era un jazz de Miles Davis, Blue Green, y todo empezaba a calentarse de forma muy sutil. Su mirada cada vez más me gustaba, pero también sus labios, y poco a poco sus manos me tocaban para hacer enfasis en algo, o para reir con más ganas.
La siguiente canción, una salsa cubana que nos levanto de la silla, y explotamos en danza. Más y más me seducía al ver que su danza era expresión pura de su alma, podía ver más de él con esos movimientos y su pelo me erizaba. Esa noche me enamoré de él, de sus pasiones, y él de mí por los besos que enredó en mis labios cuando salimos de aquel bar y salimos a la vereda. Casi nos hacemos el amor en la calle, ambos estabamos desenfrenados de ganas de sexo. Pero él, tenía que irse a las 4 de la madrugada me dijo, a esa hora era su viaje. Y yo que lo despedí con tantas ganas de seguir enamorada, y él que me despidió diciendo gracias, jamás supo decirme que su viaje era el último que haría. A la mañana veo las noticias y se había inmolado, era él, junto a otros cuatro hombres más distribuidos en la ciudad, quienes se inmolaron a la misma hora. Como no me di cuenta, que me enamoré de un terrorista, que poca audacia, y mis ganas inmoladas!
POEMA: No recuerdo que soñé
Provocativo verbo
en busca de la precisa forma
de sacar de mi
boca lo que hacías.
Encriptada raíz,
firmemente agarrada al olvido,
que esconde los
desenlaces de lo siniestro
Gruesos recuerdos y muy cortos
Una mejilla que reconozco
entre medio de movimientos, rutas
fúnebres, besos y paquetes.
Lo nocturno de un viaje en bicicleta,
que sin pintar el asfalto
iba a prisa desnudando aguda desesperación.
Tienta la sensación
de ese beso
que di a no sé a quién
dentro de un coche
la lluvia caía, y lo que tenía que llevar a adonde nosé, y nosé
a quién.
No fui yo quien puse el peso que llevaba,
y menos, el cemento que me atonta
en un eterno pasaje por el que vuelvo una y otra vez
para hacer el fuerte intento de que aparezca lo que me desborda.
Secando rastros entre lo que invento y lo que recuerdo
Los damascos del árbol, abundan como agua que cae al suelo,
No dan abasto los baldes para subsumir lo que mis manos juntan.
La abuela presiente cuando sueña
Que esa persona está presente o nos manda buena señal
Algo va a pasar
Algo va a remontar
Difamando, el cerebro recuerda, pero no lo que soñé
Y peina el aire un toque de sentimiento repasando todo lo que
realicé mientras dormía
Los ojos cerrados y la cabeza boca abajo apoyada
Mis piernas que abrazaban las sabanas y mis manos arrulladas,
Apenas los ojos se abren empieza a confundirme la poética
pregunta,
si lo que soñé fue o no.
Del beso sentido hasta la saliva que mojaba la sábana,
a quién fue dado,
porquien se ama hasta el deseo más ardiente
y apretaba mis piernas a la cama hasta las 10 de la mañana
Del paquete que envuelto en bolsa negra aguardaba,
porquien lo trasladaba.
Del rostro perfilado que aparece desnudado,
se enloquece mi memoria e insiste en punzar ese cable metido
dentro
hurgando en aquel microchip amargo.
POETAS: ELEGIR DE UN POETA UN POEMA, SITUARLO EN TIEMPO Y
OBSERVACIONES . ESTUDIAR EL TEXTO (LEER EN VOZ ALTA )